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sábado, 2 de marzo de 2013

Hacking quebrantahuesos en Andalucía 2012

El año pasado (junio y julio) participe como voluntariado en el hacking de quebrantahuesos Gypaetus barbatus que la Fundación Gypaetus realiza en Jaén. Por entonces escribe una entrada para el blog que tenia por ahí perdida. Aunque es un tanto ñoña, ñoños fueron esos tiempos, la pongo ahora por aquí para dejar constancia de lo pasado esos días.


 “Vuelo sobre amplios valles, por profundos barrancos, observando con detenimiento sus laderas en búsqueda de algo. Vuelo bajo, la sensación de velocidad es emocionante. A veces cojo altura, dando grandes giro subo, y cuando llego muy alto me lanzo a gran velocidad buscando otro valle más lejano. Solo oigo el ruido del viento al chocar contra mí”. Esto que ha aquí copio es la descripción de un sueño que se repite habitualmente cada vez que duermo, desde que era chico, y que escribí en una especie de diario hace ya 14 años. Por esa época poco sabia yo de aves. Pocos años después, casi de casualidad, entro de lleno en el mundo de la ornitología, “del pajareo”, hasta el punto de haberme ganado la vida contando pájaros. De entre todos los grupos de aves, le he dedicado más tiempo y esfuerzo a las rapaces. Su poder, la soberbia imagen de estas aves es muy atractiva. Y dentro de las rapaces, las necrófagas son las que me llaman la atención. Su tremendo tamaño, la facilidad para recorrer grandes distancias sin esfuerzo, simplemente dejando llevar sus colosales cuerpos por el viento. Y quizás también por ser aves que durante décadas han sido masacradas por las personas, con venenos, a tiros, etc. Todo esto hizo que “empatizara” mas con ellas. A mediados de la pasada década tuve conocimiento de que en la vecina Jaén se estaba desarrollando un programa de reintroducción de una necrófaga extinguida hace no demasiadas décadas de esta zona, el quebrantahuesos. ¡¡Flipante!!, que alguien se embarcara en un proyecto tan bonito, tan cerca mi zona de campeo me pareció maravilloso, desde entonces he seguido a la Fundación Gypaetus (FG) en todos sus movimientos. Y surgió un sueño, bueno, más bien una ilusión, participar de alguna manera en ese proyecto. El 29 de diciembre del 2006 estaba yo con dos compis de la SAO, Jesús Arribas y José Manuel Reolid dando una vuelta por Tus, al sur de Albacete, entre los Calares del Mundo y de la Sima, una de las zonas más bonitas de mi provincia. Estábamos a pie de uno de los tremendos cortados del Calar del Mundo observando buitres y me llamo la atención una silueta extraña. Ahora tratare de repetir fielmente las frases que surgieron inmediatamente a la observación del ave, perdón por los tacos, pero es oportuno:
- Yo: ¡Hostias, un quebrantahuesos!.
- José Manuel: ¡Venga Rafa, no me jodas!.
- Yo: ¡Que si hombre, allá arriba!. José Manuel y Jesús que no estaban mirando por los prismáticos enseguida los cogieron y vieron lo mismo que se paseaba delante de los míos, un hermosísimo ejemplar juvenil del buitre barbado. No os podéis imaginar la emoción que invadió mi cuerpo, las piernas me temblaban, como cuando a un crio le hacen el regalo deseado en mi cuerpo no cabía mas gozo. Increíble, el primer quebranta que veo, y tengo que verlo en mi tierra. Observamos que tenia las secundaria de su ala decolaradas (una forma de marcaje para poder distinguir los ejemplares liberados durante los 2-3 primeros años de su vida hasta que mudan esas plumas). Nos pusimos en contacto con la FG y de repente ese quebranta ya tenía nombre, se llamaba Tono. Desde ese momento Tono ha acompañado alguno de los momentos más felices de mi vida. Pocos meses después volví a ver a Tono por Tus, aun recuerdo como se acerco a una buitrera y los buitres le dieron una paliza increíble, le dejaron casi sin plumas en la cola. Pero lo más increíble fue ver como unos minutos después otro quebrantahuesos se acerco a Tono, primarias decoloradas en ala izquierda, no podía ser otro, Libertad. Después de estas hubo más observaciones de quebrantas por estas tierras, mías y de otros compis de la Sociedad Albacetense de Ornitología, también de gente ajena. Y se me ocurrió que yo podía ser el enlace con la FG, así que observación de quebranta que llegaba a mis manos, observación que les mandaba. Una manera sencilla de colaborar en el conocimiento de los movimientos de estas aves. Por aquí han pasado desde entonces muchos quebrantas, a Tono y Libertad hay que sumar Mica, Hortelano, Malena, Cata, Tranco, Quiteria y otros que no pudieron ser identificados. Ahora ya sabemos que la sierra de Albacete y en concreto el Parque Natural de los Calares es una de las zonas preferidas por estas aves. No os podéis imaginar cómo mola saber que si visito esa zona existe la posibilidad de encontrarme a uno de ellos.
Aunque eso de mandar observaciones no estaba mal, de alguna manera me hacía sentir participe de ese tinglado, tenía ganas de participar de manera directa, estar dentro de la FG de alguna forma, y no sabía cómo. No sé muy bien cuando tuve conocimiento de que la FG realizaba distintos programas de voluntariado. El caso es que cuando supe que se podía participar como voluntario en el hacking, que es la manera que se ha elegido para liberar los quebrantas, quise participar en el. Pero había un problema gordo, el trabajo. Nunca tuve tiempo para dedicarle unas semanas al voluntariado, y eso me fastidiaba una barbaridad. Este año, en el paro, con tiempo libre era la mía. Una situación desagradable llevo a otra deseada durante mucho tiempo, como dice el refrán: “no hay mal que por bien no venga”. Y en cuantico salió la convocatoria del hacking lo solicite. El día que me comunicaron que se aceptaba mi solicitud flipe en colores. Otro sueño a punto de realizarse. Desde ese día, y hasta el día que me incorpore al voluntariado nervios: ¿Qué me encontraría ahí?, ¿qué tal seria la gente?, ¿cómo me llevaría con ellos?. Nunca había participado en un voluntariado durante tanto tiempo, había miedo por no encajar, o no llevarme bien con la gente. ¡¡Bobadas!!. Las respuestas a esas preguntas ya la tenía al poco de llegar a Pontones, donde la FG tenía alquilada la casa donde nos alojábamos los participantes del hacking. Me lo pase “pipa”.
Mi primer encuentro con el trabajo del hacking no fue un encuentro, fue un encontronazo. Para llegar al hide desde donde se controlaba todo lo que pasaba en la cueva donde se liberaron los quebrantas hay que bajar por un senderico de pendiente muy pronunciada, cuando digo muy, quiero decir ¡¡¡MUUUUY!!!. La bajada con cuidado y tranquilidad es llevadera, de noche algo puñetera. Pero subir es otro cantar. Ese primer día me tocaba turno de tarde, estaba recién llegado de Albacete, no había comido bien, había bebido poco. Cuando acabo el turno y toco subir sentí morir, jajaja. Como ciclista al que le da una pájara no era capaz de subir dos metros sin pararme un rato para poder respirar y descansar. Madre mía que vergüenza pase, todos mis compañeros subiendo por ahí como cabras y yo ahí, tirado, a las primeras de cambio KO. Hasta pensé dejar el voluntariado. Afortunadamente la idea de abandonar se fue tan rápidamente como vino.
 Los días siguientes fui recuperándome y al acabar el voluntariado yo también era un poco cabra. Se supone que debería contar alguno de los momentos, o de las sensaciones vividas durante el hacking, hay tantas, y muchas de ellas ya las han contado estupendísimamente mis compañeros de hacking (os invito a leer todas sus experiencias en el Cuaderno de Campo de la web de la FG) que la verdad no se que contar, me repetiré seguramente. Cuando uno llega al hacking, y comienza a observar a las quebrantas, porque han sido 4 las hembras liberadas este año (Viola, Zafra, Marchena y Encina) ve 4 aves, hermosas, pero al fin y al cabo aves. Con el tiempo, conforme pasan las horas, los días observando sus movimientos, las relaciones de unas con otras, con otras aves que visitan la cueva, pasan de ser aves a ser personajes. Igual esto parece absurdo, pero el tiempo nos ha mostrado las distintas personalidades de las 4, muy distintas las unas de las otras. Viola, la mayor, la dominante, un ave tremenda. Zafra independiente y majestuosa, también la rara, la más fácil de distinguir por unas características plumas en su cabeza. Marchena era pura tranquilidad, pasaba de todo. Encina muy caprichosa y quejica, se la oía piar por todo el valle quejándose de todo o pidiendo comida a sus compis de cueva. Estos comportamientos, esta manera de ser de las aves, hacia que cada voluntario congeniara mas con una que con otras. Al final cada ave tenía su club de fans. Recuerdo muchos momentos bonitos y emocionantes con las quebrantas. Los primeros vuelos fuera de la cueva a mi me dejaron pasmado, es como si llevaran volando toda su vida. A veces, durante algunos vuelos, se las veía vacilar, pero no era falta de pericia, el viento a veces soplaba muy fuerte y las desequilibraba algo en sus vuelos. Pero eso se arreglo con tiempo y entrenamiento, al final del hacking dominaban el viento como unas especialistas. Una tarde visito la zona una pareja de águilas reales Aquila chrysaetos, acompañada por los pollos ya volanderos nacidos este año. Uno de los adultos tuvo una enganchada con Zafra increíble. El águila arriba, panza arriba Zafra, las dos cogidas por las garras, un espectáculo enorme. Al poco apareció por ahí uno de los miembros de una pareja de cernícalo vulgar Falco tinnunculus que tenía el nido sobre la cueva del hacking. El cernícalo, aguerrido puso orden en la hora de la siesta y tras hacerse notar acabo con la reyerta entre las grandes rapaces y la tranquilidad llego de nuevo al valle. A esta familia de cernícalos hay que dedicarles unas palabras. Junto a las quebrantas han sido quizás el foco de atención de nuestras miradas, y también de nuestras preocupaciones, sin duda también han sido protagonistas. Cada vez que uno de los quebrantas volaba, al principio desde la cueva, después desde los distintos posaderos, alguno de los cernícalos volaba primero para decirles que ese espacio era suyo, y si entendían que los quebrantas no se daban por aludidos se lanzaban sobre ellos hasta llegar a arañarles con sus pequeñas garras. No han podido tener mejores entrenadores de vuelo los quebrantas que esa pareja, evitando sus ataques aprendieron a hacer picados, multitud de maniobras evasivas que hicieron que enseguida aprendieran los secretos del vuelo. También seguimos la vida intima de los cernícalos. Los quebrantas pasaban muchas horas amuermados, durmiendo
o adormilados. En esos momentos los voluntarios nos dedicábamos a descubrirnos los unos a los otros, a conocernos. Pero también a descubrir nuestro entorno. A los cernícalos les dedicamos mucho tiempo, desde nuestros puntos de observación observamos copulas, como el macho llevaba alimento a la hembra, como preocupado defendía a su pareja y descendencia de quien el estimaba peligroso. Vimos los primeros movimientos de los pollitos, las cebas continuas de los padres. Con tristeza comprobamos como un día los pollos ya no estaban, no habían volado, aun no estaban preparados, y un búho real Bubo bubo estaba rondando la zona. Días después observamos como aun quedaba un pollo, un superviviente del Gran Duque. Cuando acabo el hacking comprobé que no estaba en el nido, creo que aun no estaba listo para volar, otra víctima más quizás del búho real. También descubrimos al resto de habitantes de la zona. A la zorrilla que nos visitaba con regularidad esperando encontrar algún desperdicio nuestro, al alcotán que volaba frente al hide muchas tardes, a los piquituertos que pasaban sobre nuestras cabezas a las 8 de la tarde, a las chovas piquirrojas que lo hacían a las 9 y que nos indicaban que ya iba acabando nuestra jornada, a escribanos montesinos, roqueros rojos, verderones serranos, muflones, gamos, venados y tantos vecinos que teníamos. Y al paisaje. Nuestro entorno nunca era el mismo, de un día a otro había matices, la luz no era la misma, los colores cambiaban, nuevas formas aparecían ante nosotros. Hubo también momentos tristes. El día 28 de julio fuimos a Castril. Desde hacía un año el emisor de Tranco, un quebranta liberado en el 2010 daba señales en una zona de esos montes. Las señales no eran muy precisas, así que aunque se busco al ave esta no apareció. En Albacete vimos un quebranta que hizo pensar que Tranco seguía vivo, y que las señales las mandaba el emisor que se le había desprendido. Durante el hacking se consiguieron localizaciones más precisas del gps, la zona era más concreta y se decidió ir a buscarlo. Ese día yo estaba convencido de que íbamos a buscar el emisor, para nada estaba preparado para encontrar a Tranco muerto, que es lo que encontramos. Creo que todos los que participamos en la búsqueda pasamos un mal rato, mucho cabreo e indignación. ¿Por qué los quebrantas tiene que ir precisamente a morir a esa zona de Granada?. No se saben aun la causa de la muerte, pero podemos intuirla, son ya algunos los quebrantahuesos que han muerto envenenados en esa tierra. Espero que Tranco haya sido el último. Y momentos tristes también fueron las despedidas. Es dificilillo despedirse de gente que te cae muy bien, con la que has pasado muchas horas compartiendo muchas cosas y a los que no sabes si algún día volverás a ver. Pero sobre todo con algunos la cosa fue dolorosa, no llorar fue imposible. Pero es una tristeza alegre, el resultado de haberlo pasado muy bien durante el hacking. Tampoco voy a hablar más de esto porque se me saltan lagrimillas. Como ya he dicho los quebrantas nos ofrecían muchas horas de tranquilidad que aprovechábamos para conocer la zona y para conocernos entre los voluntarios. También nos conocíamos en la casa en las tareas del hogar, fregando, cocinando, tendiendo o recogiendo ropa, pero sobre todo cenando. En ese momento coincidíamos todos, es el único momento en el que los dos turnos de trabajo podíamos estar juntos y contar nuestras vivencias en el hacking. Pero sobre todo en las cenas es donde nos descubrimos los unos a los otros, donde aprendimos como éramos, nuestras inquietudes, nuestras vivencias, aspiraciones. Nos reímos mucho, hubo momentos grandiosos. También alguna tensión, normal, mucho tiempo juntos, gente distinta, pero todo se reconducía. Puedo decir que estoy muy contento de haber conoció a mis compañeros de hacking, con algunos estoy seguro que tendré más relación que con otros, por cercanía, por afinidad, por lo que sea, pero fue un placer conocerles a todos: a Luis Miguel, a Manu, Alfredo, Cristina, María, Laura, Paco, Carlos, Teresa, Alfonso, a Emilio y a Yurena. Durante el hacking tuvimos un visitante asiduo, casi todos los días nos visitaba Tono. Como si tuviera la obligación de cuidar de los jóvenes quebrantas, de controlar su evolución, era raro el día que no se pasaba por ahí y nos hacia flipar con su majestuoso vuelo. Grandiosos momentos nos dedico Tono. Las pasadas que hacia sobre nuestras cabezas a mi me dejaban boquiabierto, casi incapaz de hacerle una foto embelesado como estaba con su vuelo, observando cómo nos observaba, como nos estudiaba de arriba de abajo, con descaro, a veces pudiera decirse que con chulería. Pasaba tan cerca de nosotros que podíamos escuchar el ruido que hacían sus alas al cortar el viento. Era un placer verle recorrer las laderas del valle buscando alimento, remontar el vuelo para lanzarse a otro valle, o picar huyendo de los ataques del cernícalo, o simplemente por placer. Cada vez que le he visto volar, a mi mente saltaban mis sueños. Ahora tengo claro que lo que sueño es que soy un quebrantahuesos, no tengo ni una duda. ¡Qué cosa más curiosa!. Acabo ya este rollo dando las gracias a la Fundación Gypaetus que me dio la oportunidad de vivir en este hacking una de las experiencias más bonitas de mi vida (si no la que mas). Deseándoles que sigan adelante con este bonito proyecto, que esperemos que dentro de no demasiados años de cómo resultado la reproducción de quebrantahuesos en esta parte de la Península. Y animándoles a contar conmigo otro año, “pá lo quesea”. Y sobre todo dándoles las gracias a los compis del hacking por los momentos vividos, deseándoles lo mejor en su vida profesional, y en lo personal. Espero que en algún momento volvamos a vernos, estoy convencido de ello.
Abajo dejo mas fotos, y videos, alguno de ellos creo que bastante chulo.
 Chauu.
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lunes, 24 de septiembre de 2012

Va de quebrantahuesos.

Hola…
El pasado sábado (22-9-2012) un grupo de intrépidos miembros de la Sociedad Albacetense de Ornitología (SAO), pusimos nuestros coches rumbo a Jaén, a la Sierra del Segura, para intentar ver quebrantahuesos Gypaetus barbatus. Antes, no muchos atrás, para tal cosa debíamos desplazarnos cientos de kilómetros hasta los Pirineos para intentar verlos. Desde el año 2006, año en el que la Fundación Gypaetus comenzó a soltar ejemplares en el PN de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, y en el de Castril, ya no es necesario. Incluso los quebrantas ahí liberados habitualmente cruzan a las sierras de Albacete, por otro lado hermanas de las jienenses. No solo me animo a proponerles esta excursión la posibilidad de ver quebrantas, también quería enseñarles los sitios por donde he estado este verano mes y medio, de voluntario en el hacking de quebrantahuesos 2012. Por fin cumplí un sueño y pude participar en el programa de reintroducción de esta especie en Andalucía, y de paso comprender que esta especie no solo me tiene enganchado desde años atrás, si no que incluso cuando aun no tenía ni idea de aves, ya había algo que me unía a los quebrantas. Pero esto es otra historia que contare otro día. Bueno, vamos a ir contando como fue la cosa. Pusimos rumbo a Pontones, donde los que
habíamos salido desde Albacete quedamos con los que venían de Riopar. Llegamos con retraso, en La Puerta del Segura comprobamos que estaban de fiestas, vimos un puesto de churros, y ahí que paramos a desayunar unos churricos con chocolate, para ver bichos mejor ir bien alimentado. Una vez en Pontones juntos nos dirigimos a los Campos de Hernan Perea, donde pensé que habría posibilidades de ver algún quebranta. No sé si conocéis los Campos, si nunca habéis estado recomiendo la visita. Es un paisaje tremendo, la mayor altiplanicie de España, una extensión de 5.000 hectáreas a casi 1.700 metros de altura, cuando no más. Uno aquí se siente solo y muy pequeño, el paisaje es basto y duro, pero como digo muy hermoso. Por los campos íbamos todos atentos a cualquier ave que pasara volando, o a lo que hubiera posado en las rocas. Al poco de comenzar la búsqueda vi volando un grupo grande de buitres Gyps fulvus sobre volando una zona concreta, mientras unos
remontaban, otros se lanzaban, y otros estaban posado. Pensé que ahí había alguna carroña, o la había habido, y nos fuimos ipso facto para allá. Al poco de bajar de los coches diviso una silueta familiar, Tono. Un quebranta liberado en el 2006, un superviviente. Ya ese año, en diciembre del 2006 lo vi volar por Albacete, alguna mas vez nos hemos cruzado, y este verano he disfrutado de él prácticamente a diario de su vuelo. Es como volver a ver a un amigo, un amigo de los buenos, de los que no suelen fallar. No había mejor manera de empezar la búsqueda. Tono estuvo un rato con nosotros, algo lejos y a contraluz para hacer buenas fotos, pero le vimos bien. Pero Junto a el también disfrutamos de otro quebranta, bueno, de otra. Poco
después de ver a Tono apareció por ahí Blimunda, una hembra liberada en el 2010. Aunque ya ha mudado casi todas las plumas que le decoloraron para identificarla durante sus 2 primeros años, aun retiene alguna que me valió para identificarla. Blimunda se porto muy bien con nosotros, estuvo un buen rato haciendo vuelos de un lado a otro, apareciendo y volviendo a aparecer. Hasta que tomo rumbo hacia nosotros, sobrevolándonos y dedicándonos alguna miradas, vi perfectamente como nos observaba, en las fotos creo que lo podréis apreciar. Cosa además que no es rara, estas aves son muy cotillas me da la impresión por lo que he podido ver hasta ahora. No hay que decir que con lo que habíamos visto ya yo me daba con un canto en los dientes. Ya sabéis como es lo de las rapaces, no siempre es seguro el poder verlas, aunque estén ahí no siempre se muestran. Así que ver durante un buen rato dos
ejemplares fue un privilegio que agradecimos un montón, pero el día no había acabado. Además de los quebrantas, disfrutamos de los buitres leonados, y de un águila real Aquila chrysaetos que paso también sobre nuestras cabezas. Después de estar un buen rato parados, cuando los quebrantas se marcharon, nos fuimos nosotros también, a seguir por los Campos en búsqueda de más animalejos de los que disfrutar. No vimos mas quebrantas por aquí, incluso los buitres desaparecieron, pero disfrutamos del paisaje y de otros bichos. Cuando llegaba la hora de comer dimos la vuelta, retornamos a Pontones donde nos dirigimos al mesón El Cortijo. Si visitáis la zona os recomiendo el sitio se come muy bien, a muy buen precio, y el trato es espectacular. Comimos (salmorejo, migas, huevos con patatas, etc), nos refrescamos con cerveza, y acabamos con un postre casero fabuloso y un orujo que me espabilo de la modorra que me iba venciendo.
Tras comer nos fuimos al que fue mi hogar este verano, a la zona de liberación de quebrantas en Jaén (hay otra en Castril, Granada). La cosa aquí era esperar a que pudiera llegar alguno de los ejemplares que liberamos este año. Aunque ya son aves independientes, que vuelan ya sin problemas de un lado para otro, confiaba en que alguna aun recordara el sitio donde creció, o al menos el hambre le hiciera acercarse a la zona, puesto que aquí les alimentábamos. Tuvimos suerte regular. Según llegamos, desde lo alto vimos una sombra cerca de la cueva de liberación, costó encontrar quien la producía, pero finalmente vi un quebranta, y gracias a las marcas alares le pude poner nombre, era Marchena, ¡aaay Marchena!, ¡cuántas horas hemos pasado pendientes de ti, que ilusión más grande volver a verte!. La pena es que la observación fue lejana, y breve, no nos dio tiempo a fotografiarla,
pero como con los otros dos ejemplares vistos por la mañana disfrutamos un montón, y yo sigo disfrutando pensando en el momento. Aquí pasamos casi toda la tarde, esperando la visita de algún quebranta mas, pero no, ya habíamos cubierto el cupo, creo que demasiado bien se nos había dado la jornada. De todas formas no estuvimos aburridos, sobre nuestras cabezas volaron decenas de buitres, una hermosísima águila real, al menos 2 (quizás 3) ejemplares de águililla calzada Hieraaetus pennatus (una de morfo claro y la otra oscura), un gavilán Accipiter nisus, cernícalos vulgares Falco tinnunculus, y un macho de aguilucho cenizo Circus pygargus. Las calzadas y el aguilucho en migración, con claro rumbo hacia al sur. Y con esto yo creo que más o menos he contado cómo se dio el día. Acabo dando las gracias a los compis de la SAO, y a los que espero pronto lo sean, por el magnifico dia de campo que compartimos: Antonio Martinez, Julia Giménez, Siro González, Guillermo García-Saúco, Juan Francisco Zamora, Salvador Moreno, Paco Hidalgo, Jose Reyes, Luis Juan Gonzalez. Y sobre todo a Guillermo, a Julia y a Juanfran por prestarme a sus fotos. Uuuy, por cierto, a Juanfran se las he tomado “prestadas”, jeje, espero no se moleste. Y ya está, hasta otro rato. Chauu.
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martes, 24 de enero de 2012

Hortelano en el Parque Natural de los Calares.

Buenas…
Antonio Catalán nos pasa la observación del día 18 de este mes de un quebrantahuesos Gypaetus barbatus en las proximidades del muladar de la Cañada de los Mojones, en el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima. Al ave no se le observan marcas alares que permitan identificarla, solo una anilla de en la pata derecha.
Puestos en contacto con la Fundación Gypaetus nos informan que se trata de Hortelano, un macho liberado en el año 2010 en la Sierra de Castril, y que lleva varios días por la zona.
Este ejemplar no es la primera vez que visita la zona, incluso fue fotografiado por la cámara de fototrampeo el 5 de noviembre del 2010 que hay en el muladar.
Saludos.
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lunes, 18 de julio de 2011

Quebrantahuesos en Albacete


La sierra de Albacete es una de las zonas de España donde hay más posibilidades de ver quebrantahuesos Gypaetus Barbatus.
Tras los Pirineos, y los puntos de Andalucía donde la Fundación Gypaetus está llevando a cabo el “Programa para la Reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía”, la sierra albaceteña (fundamentalmente el Parque Natural de los Calares del Mundo y la Sima, y determinadas zonas de Nerpio) es la zona de España en donde más posibilidades tenemos de disfrutar del vuelo de esta magnífica ave.
La Fundación Gypaetus ha facilitado a la Sociedad Albacetense de Ornitología datos sobre el uso que han hecho de esta provincia los 19 ejemplares liberados, esta información abarca el periodo de tiempo comprendido entre julio de 2006 y el 5 de junio 2011. Con esta información nos podemos hacer una idea clara de que zonas de nuestra provincia usan estas aves ya no solo como lugar de paso en sus movimientos, sino también para alimentarse y pasar largos periodos de tiempo.
Se han definido dos tipos de zonas, de uso moderado y de uso máximo. Las zonas de uso moderado son áreas donde las aves pasan varios días, se considera que han utilizado posaderos para dormir, han buscado comido y han comido. Si las aves usan estas zonas repetidamente en distintos periodos de tiempo consideramos que el ave ha encontrado una zona donde satisface sus necesidades vitales, llamamos a esa zona de uso máximo.
Estas zonas de la provincia de Albacete, que son usadas habitualmente por los quebrantahuesos liberados en Cazorla, coinciden además con las áreas que en los estudios de viabilidad realizados para Murcia y Albacete (LIÑÁN et al., 2009) en el marco del proyecto LIFE “Acciones para la reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía” (FUNDACIÓN GYPAETUS, 2009) , en base a datos actuales, se identifican como áreas con alta probabilidad de convertirse en zonas de reproducción de la especie, concretamente el área del LIC ES4210008 “Sierra de Alcaraz y Segura y los Cañones del Segura y del Mundo”.
Además de los datos proporcionados por los gps que portan los quebrantahuesos tenemos algunas observaciones directas de algunos de los ejemplares, algunas con fotos, como las proporcionadas por la Consejería de Agricultura obtenida por una cámara situada en el muladar de la Cañada de los Mojones, en el Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima.
La presencia de quebrantahuesos en la provincia es histórica, no se limita a la presencia actual de ejemplares liberados en Andalucía. Recientemente ha visto a la luz un informe (Pinedo y Couto, 2011) realizado en el marco del Proyecto “Alas para Nerpio” que ejecuta ese ayuntamiento serrano. El informe saca a la luz el hallazgo de 9 nidos históricos de quebrantahuesos en Nerpio, al mismo tiempo que hace un repaso de las citas históricas de la especie en Castilla-La Mancha y en la provincia de Albacete.
Queda claro que la presencia del esta bellísima ave en peligro de extinción no es solo actual, siempre (salvo unas pocas décadas donde desapareció por la persecución directa del hombre) ha estado en nuestra provincia y todo apunto a que podremos disfrutar de ella en el futuro.
En las manos de las administraciones locales y autonómica esta el que sigamos disfrutando de esta especie, y de que su presencia sea aprovechada de manera sostenible como fuente de riqueza en una zona donde no hay mucho de lo que vivir.
Seamos inteligentes.

Agradecer la información
aportada a la Fundación Gypaetus y al director-conservador del Parque Natural de los Calares del Río Mundo Mundo y de la Sima.
Fotos:
1- Hortelano en el muladar del PN de los Calares del Río Mundo y de la Sima.
2- Tono en Tus.
3- Libertad y Tono en Tus.
4- Libertad en Tus.
5- Hortelano en el muladar del PN de los Calares del Río Mundo y de la Sima.


BIBLIOGRAFIA:
-LIÑÁN, M., M. J. GARCÍA-BAQUERO y F. J. HERNÁNDEZ 2009. Estudios de viabilidad del hábitat del quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en la región de Murcia y provincia de Albacete. Fundación Gypaetus. Jaén.
-PINEDO Y COUTO, 2011. Informe sobre el primer hallazgo de nidos históricos de
quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en Castilla-La Mancha. Alas para Nerpio - Sociedad
Albacetense de Ornitología. Nerpio. Informe inédito.






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martes, 1 de septiembre de 2009

Por el Calar de La Sima y el Estrecho del Diablo


Buenaaaas…

El pasado viernes día 28 me di un nuevo garbeo por una de las zonas más bonitas de Albacete, y no solo de Albacete, el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima. Las enormes moles cársticas que le dan nombre siempre me han llamado la atención, y ahora, que poco a poco voy conociendo la zona, que con cada visita descubro nuevos rincones, y que veo otros matices en los que ya conozco, ya no puedo vivir sin visitarlo de vez en cuando.

El Parque Natural apenas tiene 19.000 hectáreas, muy poquito para lo que hay ahí que proteger, pero la poca pericia política a la hora de explicar el proyecto a la gente de la zona, la incultura de unos, los intereses de otros, hicieron que lo que era una propuesta de conservación muy interesante y amplia se quedara tan solo en un bosquejo de lo que pretendió ser, esperemos que el tiempo haga que la protección se extienda a mas zonas.


¡Que me lio como siempre!. El viernes la intención, y lo que así hice, era visitar el Estrecho del Diablo. Un estrecho y profundo cañón tallado por el rio Tus que separa el Calar del Mundo del Calar de la Sima. Sus 2,5 kms de largo con una anchura de 600 metros en su parte más alta y unas paredes que alcanzan en algunos puntos los 500 metros constituyen uno de los sitios más escondidos y desconocidos de la provincia. No hay carreteras que lo atraviesen, afortunadamente, quien quiera visitarlo o se debe meter en el rio Tus y recorrerlo por su cauce, o subir a uno de los dos Calares y recorrerlo por arriba. Esta dificultad para acceder es lo que afortunadamente lo conserva también, y lo que hace que de vez en cuando nos llevemos sorpresillas.

Como no me apetecía explorar el Estrecho por el río, decidí echar un vistazo desde el Calar de la Sima. Salí de casa temprano, para llegar pronto y no sufrir el calor durante la caminata. Deje el coche antes de llegar a la aldea de Los Prados, donde siempre, y cogí el camino que de aquí lleva hasta la Peña de La Cabeza y después, bajo La Molata del Imperio, llega y trascurre junto al cauce ahora seco del Arroyo de Collado Tornero. No me voy a entretener citando todas las especies animales que vi por el camino, más abajo os colocare una lista con lo visto u oído durante la mañana, pero os puedo asegurar que no me aburrí, había pajaricos por todos lados y de todos los colares. Además el paisaje desde aquí es tremendo, el “Hueco de Tus” abajo, salpicado de aldeas, rodeado como si de murallas fueran por el Calar del Mundo, el de la Sima y el Molejón de Moropeche, un paisaje soberbio.

Una vez que llegue al Cuco, tome el desvió que lleva al Cortijo de Pradomira. Otra opción desde aquí es la de iniciar la ascensión a la cima del Calar de la Sima, el pico Mentiras (1897 metros), pero esto lo vamos a dejar para otro día. Al llegar al Cortijo de Pradomira hay otras dos opciones, o tomar el camino de la izquierda que va dando la vuelta al Puntal de Avellano recorriendo la cara Oeste del Calar, o el de la derecha, que va en dirección a Collado Torneo. Cogí el de la derecha, y entre pinos y helechos me fui acercando al Estrecho del Diablo. Enfrente de mí quedaba uno de los apéndices del Calar del Mundo, el Puntal de la Escaleruela. Como ya llevaba tres horas andando, tenía sed, hambre, y había llegado a un buen punto de observación decidí que ahí se acababa la ruta, me senté, desenfunde bocata y prismáticos y me puse a escudriñar los paredones que ante mí se presentaban. Me lo pase como un enano, Buitres Leonados por arriba, por abajo, Águila Culebrera, Águila Real y demás bichejos emplumados me tuvieron entretenido un buen rato. Pero lo más interesante estaba por llegar. Entre la nube de Buitres que cicleaban sobre donde estaba yo de repente aparecieron dos alimoches. Toma ya!, buena cita. Aunque estos bichos están ahora de paso, y en Albacete no está confirmanda la reproducción de la especie, habrá que estar atentos el año que viene y confirmar que no están criando en la zona. Otra sorpresilla mas, buscando encuentro una buitrera, no hay duda, no es un dormidero, hay nidos, y aunque los pollos ya han volado estoy seguro que este año han criado ahí. Una nueva buitrera en Albacete, hasta la fecha conocimos cuatro, con 42 parejas, a las que creo que habrá que sumar las como mínimo 4 estimo crían en el nuevo lugar. A lo mejor esto no os parece importante, pero detectamos a la especie como reproductora en la provincia hace tres años, desde entonces la población no para de aumentar. Esta buitrera no es que haya pasado desapercibida, ye hemos estado aquí antes, asi que como mucho puede tener dos años.

Pero no acaban aquí las sorpresas, observando la nube de buitres veo que pasa sobre ella un bicho enorme, no es un buitre, tampoco es un águila, pero su silueta me resulta inconfundible. Ya he visto antes la especie en los Pirineos, y ya van unas cuantas veces las que la veo en Albacete, además siempre en esta zona, QUEBRANTAHUESOOOOOOS!!!!!, toma ya!!!. EL corazón se me salía, ¡que nervios!. No es la primera vez que veo uno, pero cada vez que lo veo me pondo de los nervios, ¡que animal más hermoso!. A muchos os parecerá raro, por no decir que estoy mintiendo, el ver un Quebranta en Albacete, pero tenéis que tener en cuenta que aquí al ladito están llevando a cabo un proyecto de recuperación de la especie, y que hasta ahora se han liberado 14 ejemplares, de los que 10 siguen volando. He llegado a ver en la zona dos ejemplares juntos (abajo os pongo alguna de las fotos que les he podido hacer en otras ocasiones), son muchas las citas ya de la especie en el lugar, esperemos que en unos años la presencia de la especie sea habitual en estos cielos, que el proyecto de recuperación sea un éxito, y que podamos decir que la especie se reproduce en Albacete, yo estoy convencido de ello!.

Y nada mas, después de estar disfrutando un rato largo asomado al Estrecho del Diablo, me doy la vuelta por donde he venido, con una sonrisa en los labios, y con la cabeza llena de pájaros.

Os pongo aquí abajo fotos de la zona, de los pajaricos imposible con mi actual cámara, y un listado de las especies que he visto.

Hasta otra.













































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